Pintura rusa

"La apoteosis de la guerra", Vereshchagin Vasily Vasilyevich - descripción de la pintura

  • Autor Vasily Vasilyevich Vereshchagin
  • Museo: Galería Tretyakov
  • Año 1871
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Descripción de la imagen:

La apoteosis de la guerra - Vasily Vasilyevich Vereshchagin. 1871. Óleo sobre lienzo. 127 x 197 cm

Este lienzo puede considerarse el expositor más llamativo y expresivo de los horrores de la guerra. Aunque fue creado bajo la impresión de la crueldad primitiva de los conquistadores orientales, no tiene un enfoque estrecho, sino que está dirigido a todos los que comenzaron y comenzaron las guerras. No es de extrañar que el propio autor dejó en el marco del lienzo la inscripción de que la imagen está dedicada a los conquistadores del pasado, el presente y el futuro.
Según las leyendas, las pilas de cadáveres y cráneos, que se colocaron en una pirámide, permanecieron detrás de las tropas de Timur. Incluso en aquellos días en que el artista vivía, se conservaba la tradición bárbara: los gobernantes orientales veían las partes cortadas del cuerpo de enemigos como trofeos de guerra. El artista tomó este hábito como un símbolo. El resultado fue único en su imagen de poder expresivo, que no ha perdido relevancia en nuestro tiempo.
Por la fuerza de influencia en la conciencia del espectador, encerrada en este lienzo, puede compararse con las mejores obras de Dali, está tan imbuida del espíritu mismo del simbolismo. Pero, a diferencia de Dalí, su simbolismo no es inofensivo y carece de abstracción. Todo lo que se muestra en el lienzo son los símbolos de un desastre particular, despiadado e inevitable: la guerra.
Habiendo privado a la imagen de claves temporales, históricas características, el artista lo convirtió en un reflejo del resultado de cualquier acción militar, independientemente de cuándo y dónde pudieran ocurrir. La guerra produjo tal efecto hace mil años, hoy, puede seguir siéndolo en el futuro. El lienzo simplemente grita: "¡Gente, mira lo que estás haciendo!?".
El enorme poder expresivo del lienzo se consigue mediante medios artísticos mínimos. Ante nosotros se encuentra un extenso panorama, que es un desierto, área chamuscada con esqueletos sobrevivientes separados de árboles quemados y carbonizados. No hay vida en él, ni una gota de verde, solo arena amarilla muerta y árboles negros y secos. El único signo de vida aquí es una bandada de cuervos negros, símbolos de la muerte. Están en el lienzo por todas partes: vuelan en el cielo, se sientan en los árboles, celebran un evento de tres días para los caídos.
En la distancia se puede ver una ciudad en ruinas, también representada con pinturas amarillas "secas". Está vacío y abandonado, no quedan habitantes, no hay nada vivo. Todo este cuadro de devastación masiva está iluminado por un sol brillante e implacable bajo un cielo frío, sin vida e indiferente.
En el primer plano del lienzo se representa una enorme montaña de cráneos humanos, plegados en una pirámide. Los cuervos están sentados en ella, y muchos rastros de sables y balas indican que nos enfrentamos a defensores y civiles de la ciudad. Eso es lo que la guerra ha traído consigo: muerte, destrucción y devastación total. La región, que una vez fue brillante y floreciente, llena de vida y alegría, se convirtió en un lugar terrible donde solo quedaban los tesoros.
En la imagen no hay indicación de un lugar específico de acción, ni de un período de tiempo, ni de la persona que cometió todas estas atrocidades. Aunque inicialmente la imagen se concibió como histórica, reflejando los resultados de las campañas de Tamerlane, quien fue famoso por su crueldad y una especial predilección por cortar la cabeza, la idea se había superado. El lienzo se ha convertido en un brillante expositor de todas las guerras. Dondequiera que se luchen, por lo que luchen las personas, el resultado de las guerras es siempre el mismo: sacrificios masivos sin sentido, destruidos antes de la fundación de la ciudad, tierras fértiles, convertidas en desiertos áridos, habitados únicamente por cuervos y reptiles rastreros.
El artista, que participó en las hostilidades toda su vida y dio su vida por el rey y la patria, como nadie más sabía la esencia de la guerra, vio los resultados con sus propios ojos. Logró crear una imagen que era única en su expresividad y simbolismo, una denuncia brillante de la crueldad de la guerra.

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